Partiendo de la premisa de que las personas no se van de las empresas sino de sus jefes, Emilio del Aguila ha reflexionado sobre el tema del liderazgo, y las diferencias entre ser jefe y ser líder.

Todos recordamos a alguna persona que de manera especial ha ejercido una influencia decisiva en su vida, que nos han hecho pensar, que nos han transmitido su legado… estas personas han sido líderes para nosotros.

«A liderar equipos se aprende liderando» como nos recuerda el personaje de la película «Invictus» de Clint Eastwood, a la que hace mención y en la que se apoya en varios momentos de la charla, y… «debes estar dispuesto a sufrir todo lo que sufre el resto del equipo».

Analizando el bajo índice de competitividad global y de productividad (relación entre horas de trabajo y rendimiento) se hace necesario en las empresas españolas, invertir más en formación de líderes.

Cita tres ejemplos de mujeres líderes: Virginia Rometty, CEO de IBM, Sheryl Sandberg, directora operativa de Facebook e Indra Nooyi, CEO de Pepsi, y lo que nos transmiten sobre su experiencia de liderazgo.

El paradigma de la empresa ha cambiado y, por tanto, debemos adaptarnos a esos cambios, hay que ser consciente de que es necesario cambiar.

El líder inspira a los otros a ser mejores, a ser más, a soñar… El liderazgo se entrena, todos los seres lo poseen de forma innata pero sólo los valientes se atreven a descubrirlo, porque se necesita poner en juego valores como la generosidad, la flexibilidad, la responsabilidad de asumir unos resultados, los éxitos, los errores… Si una persona no admite sus equivocaciones, no puede ser líder. Las personas líderes son a veces juzgadas en el futuro, no siempre comprendidas en el presente por eso deben asumir ese plus de riesgo y generosidad que los hace grandes.

Las empresas deben reflexionar sobre su pasado y sobre su futuro. Hay muchas empresas que desaparecerán porque no se cuestionan el por qué de sus actuaciones.

Sin embargo, hay empresas imbatibles, como las GAFA (Google, Facebook, Amazon y Apple) grandes empresas que son precisamente grandes ya que empiezan a plantearse en círculos concéntricos de dentro hacia afuera (teoría de los círculos) el por qué hago lo que hago, en segundo lugar, cómo lo hago, y por último, qué hago.

Hans Finzel, uno de los autores que ha citado a lo largo de la exposición, habla del líder como de la persona que lleva a la gente a sitios donde no hubiera llegado sola, que consigue que se hagan cosas, que cumple sus promesas y que, viendo lo mejor de las personas las orienta hacia el éxito, por tanto, valora lo positivo de los otros, lo que pueden llegar a ser.

Un líder tiene las tres «C»: Es creativo, es convincente, y consigue resultados.

Por último, para finalizar su brillante exposición citó a Nelson Mandela, líder sudafricano que se definía a sí mismo como: «un hombre ordinario al que las circunstancias extraordinarias convirtieron en líder».

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