Hay tardes que se recuerdan por el calor y otras por lo que sucede en ellas. La clausura del curso 2025-2026 del Foro Mujer y Sociedad Sevilla fue, sin duda, de estas últimas.

Con una Sevilla rozando los cuarenta grados y el verano anunciándose con toda su intensidad, el salón de actos de la Fundación Valentín de Madariaga se llenó por completo para participar en un encuentro que invitaba precisamente a lo contrario del vértigo cotidiano: hacer un alto en el camino, escuchar y dejar espacio a la emoción.

Bajo el título «Música, emoción y poesía: el arte de escucharnos», el Foro reunió a personas procedentes del ámbito educativo, cultural y social en una propuesta que puso de manifiesto el poder humanizador del arte y su capacidad para ayudarnos a comprender mejor nuestra propia vida y nuestras relaciones con los demás.

La directora de Comunicación del Foro, María Vallejo, condujo el acto mediante una cuidada semblanza de las invitadas, destacando la riqueza de sus trayectorias personales y profesionales. Presentó a María del Mar Poyatos como una mujer capaz de tender puentes entre música, emoción y palabra, y subrayó el compromiso de Beatriz González Calderón con la recuperación y difusión del patrimonio musical femenino a través de Almaclara.

En la apertura del encuentro, la presidenta del Foro, Ana Ortiz, reivindicó el valor de los espacios donde todavía es posible escuchar con serenidad, dialogar y construir comunidad desde la cultura y el encuentro.

La conferencia de María del Mar Poyatos, pianista, compositora, musicóloga, poeta y experta en inteligencia emocional, constituyó el eje central de la velada. Su intervención invitó a reflexionar sobre cómo la música y la poesía no son únicamente expresiones artísticas, sino también caminos privilegiados para el autoconocimiento, la empatía y el cuidado de las relaciones humanas.

Cabe añadir un detalle especialmente significativo de la intervención de María del Mar Poyatos durante la velada. Además de su reflexión sobre la relación entre música, emoción y poesía, interpretó dos composiciones propias creadas expresamente para acompañar los poemas recitados: Aquella eterna fonte y Polen.

Estas obras constituyen, además, un adelanto de su próximo proyecto discográfico y artístico, titulado Música para unos versos, en el que la música dialoga con la palabra poética para abrir nuevos espacios de escucha y emoción compartida.

La inclusión de estas piezas aportó al encuentro una dimensión especialmente íntima y creativa, permitiendo a los asistentes acercarse en primicia a un proyecto musical aún inédito.

El cierre del acto estuvo a cargo de Beatriz González Calderón, violonchelista, fundadora y directora artística de Almaclara, cuya presencia aportó una dimensión artística y simbólica especialmente significativa a la clausura del curso.

Su intervención comenzó con la interpretación del Preludio de la Suite n.º 3 para violonchelo de Johann Sebastian Bach, una pieza que creó desde el primer instante un clima de serenidad, belleza y escucha compartida, invitando a los asistentes a disponerse interiormente para el encuentro.

A continuación, en sus palabras de clausura, recordó el recorrido realizado por el Foro Mujer y Sociedad Sevilla a lo largo del curso 2025-2026, un itinerario de reflexión que ha abordado cuestiones de plena actualidad como la vulnerabilidad y la justicia, la salud mental, el liderazgo, el emprendimiento, el propósito vital, la espiritualidad, la cultura y el patrimonio. Subrayó así la vocación del Foro como espacio de diálogo sereno y de construcción de una sociedad más humana.

Como broche final, interpretó la Sarabanda de la Suite n.º 3 de Bach, cerrando una velada en la que la música se convirtió en experiencia de encuentro, emoción y reflexión compartida.

La imagen más elocuente de la noche fue, quizá, la del público: una sala repleta de personas que, en medio del sofocante junio sevillano, eligieron regalarse unas horas para escuchar, emocionarse y compartir. Porque el arte, cuando se vive en comunidad, sigue teniendo la capacidad de ensanchar horizontes y abrir caminos de encuentro. Y esa es, precisamente, una de las vocaciones del Foro Mujer y Sociedad Sevilla: crear espacios donde pensamiento, cultura y diálogo contribuyan a construir una sociedad más humana.